Opinión

¿Qué nos pasa?

Fausto Giraldo

A propósito de lo sucedido con jugadores de la «Tri» en New York, la falsa moral juzgará a estos pecadores por haber ido a un burdel y más aún un chavito de 17 años, pero ¿Cómo puede ser posible?

Pues sí es posible así como usted sale a la puerta de su casa a criticar a la vecina y su esposo se va a escondidas a pasar con las damas de compañía, pues es el grado de «formación personal en lo emocional» que tiene esta sociedad y por la que está descompuesta, degradación que no permite a los individuos medir nuestras acciones y su impacto.

Por ningún lado justificó el comportamiento de los seleccionados, el momento que integran una representación en este caso deportiva ya no son de sí mismos, son la imagen de un país, por lo tanto las acciones deben ser dentro de los límites de lo aceptable.

Pese a ello, si tengo dudas sobre lo ocurrido, partiendo de que se encontraban en equipo, directivos de la FEF, cuerpo técnico y jugadores, es decir, no es que cada quien viajo y se alojó por su cuenta, entonces:

¿Cuál fue la planificación o cronograma de ocupación de los jugadores?

¿En dónde estaban los directivos y cuerpo técnico al momento de la salida de los jugadores? ¿Sabían que saldrían a los burdeles?

¿Los jugadores rompieron la disciplina?

Quizá la pregunta más importante: ¿La selección, quizá todos los equipos deportivos, cuentan con profesionales que fortalezcan la inteligencia emocional, fomenten principios y valores de la interrelación social y proyecten un sentido de vida en los jugadores?

Si se efectuase este trabajo en los seres humanos que conforman la selección se generaría valor agregado, los vicios y actos deconstructivos sociales se limitarían al máximo, las oportunidades se consolidarían y tendrían un mejor futuro, esperemos a ver qué dice la FEF.

Hay que mirar lo sucedido desde varias ópticas, no solo del lado de juzgador, sino también del propio lado de los jugadores, sus necesidades relacionadas con el proceso formativo en la madurez de su pensamiento para tomar decisiones; es verdad, las edades llaman a la recreación, pero debe ser en el sentido sano del ocio, para ello y otros ámbitos, depende mucho la orientación y acompañamiento.

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