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Más de 100 hectáreas productivas con agua de riego permanente en Imbabura

La Prefectura ha liderado un trabajo en equipo para el aprovechamiento del recurso hídrico. La inversión es de 163.000 dólares.

El sueño de Ramiro Almeida se hizo realidad. Este agricultor, nacido en la parroquia Pablo Arenas, cantón Urcuquí, dice que durante muchos años esperó que se hagan obras para operar de manera eficiente el sistema de riego y esto se logró, precisamente, en la administración del prefecto Pablo Jurado. “La roturación de los suelos, la construcción de reservorios de agua y la implementación del mecanismo tecnificado de riego, son legados importantes que nos deja la autoridad imbabureña”.

La vida para la familia de este productor agrícola cambió radicalmente, a partir de la intervención del organismo provincial. La siembra de limón, aguacate, fréjol, arveja, caña de azúcar, principalmente, creció en volumen y calidad, significando mejores ingresos económicos. Sin duda, el abastecimiento permanente de agua para el uso de riego fue el principal elemento para que todo esto ocurra.

Fue un trabajo integral el que se puso en marcha. Por un lado, se construyeron reservorios y paralelamente, mediante el uso de un tractor roturador, se removió la tierra erosionada y se la dio el respectivo tratamiento para vuelva a estar en capacidad de dar buenos frutos. Todo esto llenó de alegría a Ramiro Almeida y a todos sus vecinos que dicen que ser privilegiados de una acción importante, cuyo enfoque apunta a hacer de la agricultura un factor trascendente de desarrollo en Imbabura.

Rosa Grijalva es dueña de uno de los terrenos productivos del sector El Tumbero de la parroquia Pablo Arenas. Con el mejoramiento del sistema de riego, realizado por la Prefectura, sus cultivos de zanahoria, chirimoya, limón, aguacate, arveja, fréjol… resultan cada vez más efectivos para su interés. Esto le permite ampliar su capacidad de comercio y ofrecer calidad a sus compradores en los mercados locales y nacionales, logrando así incrementar sus ganancias.

Esta realidad que ahora vive, según afirma, se debe al interés del prefecto Pablo Jurado para atender las demandas de los agricultores de esta parroquia. “Sin agua, antes no podíamos obtener mayor producción, pese a que nos esforzábamos en el trabajo. Teníamos un solo día para regar el campo, mientras que ahora, gracias a la construcción de los reservorios, podemos hacer uso del líquido vital, cada vez que es necesario”.

Siendo Pablo Arenas un territorio que basa su economía en el cultivo de la tierra, los proyectos productivos y de mejoramiento vial se convirtieron en salvación para los pobladores. Prácticamente, alrededor de 100 familias fueron beneficiadas con una inversión total de 163.000 dólares en obras de riego, específicamente. La Prefectura destinó dentro de esta cifra, cerca de 100.000 dólares, sumando a ello la contraparte de los agricultores.

De la labor realizada en conjunto entre la entidad provincial, el Gobierno Parroquial y los beneficiarios da cuenta Jacinto Gordillo, activo productor agrícola de la zona. Comenta que la mayor parte de los habitantes ahora disponen de mejores garantías para la siembra. “El agua de riego, que abastece a Pablo Arenas, ahora depende de los reservorios construidos con esfuerzo y visión de desarrollo tanto de las autoridades como de los pobladores”.

En ese mismo sentido, Carlos Gordillo, vocal del Gobierno Parroquial, refiere que el beneficio es grande para el poblado rural de Imbabura. La voluntad del prefecto Pablo Jurado, después de varios años de lucha, consolidó una ayuda trascendente que se refleja en la construcción de los reservorios y la tecnificación del sistema de riego”.

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