Opinión

Linchamiento Social

Fausto Giraldo

El 18 de junio del 2023 se produce un fuerte enfrentamiento entre moradores del barrio popular de la ciudad de Quito, “Comité del Pueblo”, con una banda que de forma permanente venían atemorizando a los habitantes, el hecho terminó en un linchamiento social en el que incluso la casa de una persona llamada “Pastora”, quien sería cabecilla de los antisociales y se dedicaría al expendio de sustancias sujetas a fiscalización, fue incendiada a fin de forzar su desalojo.

A fines de junio en el sector de Monserrat en el cantón Otavalo, los moradores del sector, cansados de actos que alteran la seguridad y violentan la integridad, decidieron desalojar de una vivienda a supuestos integrantes de una banda delincuencial, los dirigentes manifestaron que esta será la constante para enfrentar desde la ciudadanía, la presencia de los antisociales.

El pasado lunes 3 de julio se hizo viral un video en el que un ciudadano en su vehículo inmoviliza a un sujeto que se transportaba en una motocicleta, luego de robar las pertenencias de una ciudadana indefensa que se trasladaba en una de las calles de Guayaquil.

Así se manifiestan en la actualidad una serie de noticias e información sobre la incorporación de la ciudadanía en la ejecución de acciones con carácter de “linchamiento social”, para enfrentar a las bandas delictivas que atemorizan y ejercen su ataque a la población en varias ciudades del país, hechos que nos debe convocar a la necesaria y urgente reflexión sobre el mecanismo mas efectivo para contrarrestar el auge delincuencial en el Ecuador.

La violencia genera más violencia, una máxima que siempre ha estado en la opinión pública, pero, al parecer el principio de justicia por mano propia va tomando fuerza frente al abandono del Estado y las instituciones a los habitantes que ya no quieren encerrarse en cuatro paredes para resguardar su integridad, buscan desarrollar sus actividades de forma normal y segura, por lo que empiezan a utilizar mecanismos de contraofensiva con el uso de herramientas convencionales para aquello: linchamiento, agresión física, uso de palos, fuego y quien sabe qué otro tipo de armas.

La respuesta no es exclusivamente a la ausencia del Estado con la falta de elementos policiales, se trata de desatención estructural que se origina desde hace mucho, que se ha incrementado notablemente, estos hechos se producen en barrios y comunidades urbanas y rurales del país, territorios que no han tenido la atención en aspectos relevantes por parte del Gobierno Nacional y los gobiernos locales, no han intervenido con la política pública generando condiciones de vida saludable que promueva la convivencia pacífica.

Son sectores empobrecidos cuyos habitantes están dedicados en lo económico a actividades informales de comercio, algún empleo temporal en la construcción, que haceres domésticos y hacer el “rebusque” para llevar el pan del día a sus hogares. Si los ingresos económicos no satisfacen las necesidades fundamentales de vida como vivienda, alimentación, salud y educación, peor aun proporcionan condiciones objetivas de inclusión social y espiritual como la cultura, deporte y sano esparcimiento.

La población mas vulnerable del sector, es sin duda, la niñez, adolescencia y juventud, presas fáciles del consumo de alcohol, drogas, conformación de estupefacientes y su incorporación a grupos que hoy promueven delitos como el narco tráfico, extorsión a través de vacunas, asesinatos mediante el sicariato, trata de blancas y tráfico de armas.

La reacción ciudadana esta siendo justificada entonces por esa inacción del Estado, el linchamiento social y la justicia por mano propia se convierte en la respuesta de varios sectores, cada vez son mas numerosos, quizá no se pueda justificar esta respuesta, pero a falta de protección o garantía de condiciones de vida digna y convivencia pacífica, preocupa el comportamiento poblacional más violento, podría conllevar a desatar “guerras” de confrontación con gravísimas consecuencias, inclúyase pérdida de vidas de habitantes que quizá nada tuvieron que ver en hechos y se tienden a denominar daño colateral.

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