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Justicia o Linchamiento

Fausto Giraldo

El portal digital “El Estelar”, informó sobre un acontecimiento violento suscitado en la localidad de San Rafael, provincia del Carchi: “un joven de 17 años de edad murió como consecuencia de las quemaduras de tercer grado en el 90% de su cuerpo, provocadas por los propietarios y comuneros del sector, quien fuera sorprendido ingresando a unos terrenos junto con otras cuatro personas y cuya intención habría sido el robo de aguacates, no uno o dos, sino por bultos”.

Este hecho, pone en la mesa de debate la necesidad de analizar y reflexionar, no el desarrollo del suceso, sino las implicaciones conductuales de la población y la conceptualización sobre el “hacer justicia por mano propia”, un tema que viene siendo reincidente en varios territorios del país en donde la gente cansada de los delincuentes actúa de manera violenta, como en este caso, atentando en contra de la integridad física y vida de los malhechores.

¿Qué es la justicia?, “dícese de la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde, es decir, organizar una sociedad según los principios de honestidad, equidad y razón. Se habla de justicia cuando se obra rectamente y conforme a la razón, o sea, cuando se tiene la voluntad de actuar objetivamente y teniendo en cuenta el bienestar común. En derecho, la justicia se refiere al correcto cumplimiento de las leyes y a la diferenciación entre aquellas acciones deseables y aquellas reprochables en los individuos de la sociedad. (https://concepto.de/justicia/).

Con lo antes mencionado, amerita determinar la conducta de la población involucrada en el suceso y si su accionar estaba apegado o no al concepto de justicia. Cierto es que el joven estaba cometiendo un delito, pese a ello el “prender fuego” al sujeto y provocar su muerte ¿se puede considerar como aplicación de justicia o se produjo un linchamiento social?

A criterio de Vilas, C. (2005) en su artículo: linchamiento: venganza, castigo e injusticia en escenarios de inseguridad, señala: “El linchamiento consiste en una acción colectiva de carácter privado e ilegal, de gran despliegue de violencia física, que eventualmente culmina con la muerte de la víctima”. A mi juicio bien podría señalarse que esta es la figura que se acerca más a la conducta social de los responsables de este acto a la que se quiere denominar justicia por mano propia.

La Real Academia Española considera a los linchamientos como acciones que consisten en ejecutar, sin proceso, a un sospechoso o a un reo tumultuariamente, es decir, en la que participan más de tres individuos. Por ningún lado se puede comparar la denominada justicia por mano propia con la de “legitima defensa”, que se podría presentar en otros hechos delictivos, ósea, cuando podría existir por parte del victimario acciones que atenten contra la vida de terceros, la existencia de esta ultima la determina un juez dentro de un proceso judicial.

La Constitución del Ecuador, en su artículo 171, faculta a las autoridades de las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas ejerzan funciones jurisdiccionales, en base a sus tradiciones ancestrales y a su derecho propio, dentro de su ámbito territorial. Pues en el caso que nos atañe, no existe la posibilidad de aplicar este artículo, en primer lugar, no se trata de una comuna indígena; segundo, no existió un proceso de ejercicio de justicia indígena, sino, más bien se ejecutaron acciones deliberadas y motivadas por la “calentura” del momento; y, tercero, el prender fuego a las personas no se constituye en una tradición ancestral, en lo más mínimo.

Ejercer justicia por mano propia o linchamiento social se ha convertido en un mecanismo aplicado en colectividades como parte de la desesperación poblacional ante la ausencia del Estado, la desinstitucionalización de los órganos de justicia y la falta de aplicación efectiva de la Ley, este mensaje es el resultado de la narrativa y mensaje negativo que evidenciamos actualmente en el país y de no ser superado nos encontramos a puertas a que “la barbarie” se convierta en la forma inmediata y emergente de hacer frente al alto grado de inseguridad y violencia que agobia al país y afecta de forma grave a los sectores marginados de la gestión pública.

Que se deba investigar lo sucedido y sancionar a los responsables, de acuerdo, pero al mismo tiempo, el poder debe dar muestras de responsabilidad al momento de asumir con transparencia y compromiso la aplicación de la justicia orientada a generar condiciones elementales y fundamentales de convivencia pacífica.

Cabe señalar que, justicia no es solo una cuestión de leyes, tal cual como se ha mencionado inicialmente, dar a cada quien lo que corresponde, es decir, proporcionar condiciones de vida digna a los habitantes, principalmente: empleo, educación, vivienda, seguridad alimentaria y salud, si esto existiese el joven no habría intentado delinquir y por ende la reprochable consecuencia no habría sido su muerte.

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