Opinión

El problema es pobreza

Fausto Giraldo

Indudable que en poco tiempo los candidatos no tendrán opción de desarrollar a plenitud la explicación de sus propuestas y a su vez en un poco más de año que dure el nuevo gobierno no podrán ejecutar mucho de dichos planes, sin embargo, precisa comprender que 8 binomios han empezado su movimiento para coronar “Carondelet”, dentro de un escenario social, político y económico muy difícil determina la agenda de gestión que deberán resolver.

Cinco elementos son los requeridos para decir que existen condiciones de vida adecuada: empleo, alimentación, salud, educación y vivienda, con la falta de uno de ellos ya se puede mencionar que la población es pobre; precisamente es quizá el elemento clave que el nuevo gobierno debe resolver, es de carácter estructural y de no hacerlo sumirá a los habitantes en otros niveles aún más bajos de los quintiles de pobreza, que es la indigencia.

Más allá de resolver la problemática de la crisis de institucionalidad que existe en el país, en donde la credibilidad en el Estado, cualquiera que sea la entidad, no supera el 10%, es necesario que se explique por parte de los candidatos, de forma clara y metódica, qué se va a hacer con el desempleo, por ejemplo, que no solo se proponga de forma demagógica un numero de fuentes de empleo, sino el cómo y en donde: recordemos que Moreno y Lasso ofrecieron un millón de empleos, no se cumplió.

Cada año miles de jóvenes terminan el bachillerato y no acceden a la educación superior, no es pues una cuestión de “libre ingreso” como discurso, se trata de asignar los recursos necesarios para que las universidades generen oportunidades de acceso, en tanto también reorienten las carreras de formación y las destinen a entregar profesionales en ámbitos que, sin dejar de ejercitar el análisis crítico de la realidad, sean generadores de empleo sostenible y sustentable social y ambientalmente.

No existen políticas de salud preventiva y la gestión curativa de los centros de salud u hospitales están disminuidos, no hay especialistas y peor aún se cuenta con los fármacos que se requieren, principalmente para el tratamiento de enfermedades catastróficas en niños, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, entre otras.

Si bien se implementó el programa “Desnutrición Cero”, no es suficiente para comprender que el problema no solo es la nutrición sino garantizar la seguridad alimentaria, que implica el generar condiciones mínimas y básicas para que la capacidad adquisitiva de los ingresos económicos en las familias sea suficiente para que se puedan comprar los alimentos.

La ausencia de lo mencionado son las causas de la pobreza, esta a su vez desde hace varios años, recrudecido este último tiempo ha originado un gran conflicto interno en el Ecuador: violencia e inseguridad, pues las bandas criminales se han aprovechado de las condiciones desmejoradas de vida de la población, principalmente de niños, adolescentes y jóvenes, los han involucrado en el microtráfico de drogas y en el cometimiento de los “nuevos” delitos resultantes de la asociación ilícita: extorsión mediante vacunas y amenazas, secuestros, sicariato, trata de blancas, tráfico de armas y la sofisticación de los delitos comunes como el robo o hurto.

El nuevo gobierno debe ser claro “qué y cómo va a hacer” para combatir la pobreza, no está por demás decir que “de ley toca reformar las leyes” en tanto recuperen las nuevas dinámicas del comportamiento social de los ecuatorianos, el derecho no es otra cosa que normar procedimientos sociales y lo que no existe en la legislación no se aplica, parte de ello constituye el combate a la corrupción en todas las instituciones, principalmente en el ejecutivo, legislativo, judicatura, participación ciudadana y entidades autónomas o descentralizadas.

Será triste, espero no equivocarme, que el nuevo gobierno dedique su tiempo y esfuerzo al acomodo politiquero de la constitución, leyes, instituciones y sus cuadros, que se preocupe de eliminar el rastro de los corruptos, limpien su hoja de vida y allanen el camino para su retorno triunfal; que se dediquen a las comisiones y los diezmos, pinten las vetustas paredes y hagan campaña anticipada del 2025, antes de resolver este problema de la humanidad: la pobreza.

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