Opinión

Atando cabos

Fausto Giraldo

Conductas reprochables se han venido suscitando en el contexto educativo del país, muchachos que son acusados posiblemente de violación por parte de sus compañeras en la ciudad de Guayaquil, infantes que también son abusados sexualmente en las instituciones educativas, un padre de familia que agrede y trasgrede física y psicológicamente ante un muchacho que se habría quedado al supletorio, señoritas estudiantes que agreden física y psicológicamente en la ciudad de Otavalo a una de sus compañeras, ¿Qué está pasando, qué está sucediendo?

Estas conductas son el resultado o la expresión de cómo está la sociedad en su conjunto en el Ecuador, la degradación social carcome la estructura y las relaciones interpersonales y sociales y no es un problema solamente de adoptar medidas punitivas y de sanción frente a estos hechos y a estas conductas, no es solamente el hecho de hablar de valores y de principios morales y de convivencia pacífica.

Tiene que ver mucho en primer lugar con el mensaje que las autoridades han emitido permanentemente con sus conductas: corrupción, narcotráfico, delincuencia, violencia de todos los espectros del país. Tiene que ver también con el modelo educativo que se aplica y se desarrolla en cada una de las instituciones y en general como política pública del Estado. No podemos seguir convirtiendo a los muchachos, solamente, en objetos receptores de información, sino, necesitamos que sean sujetos de reflexión que les permita determinar cuáles son las realidades sociales del Estado ecuatoriano y sus relaciones interpersonales.

Al mismo tiempo, debemos preguntarnos si es que los medios de comunicación juegan un rol en este contexto, porque hemos observado las parrillas televisivas precisamente que es lo que se emite, que tipo de programas se difunden, y cuando se hiciese una valoración respecto a sus contenidos vamos a dar cuenta que se inserta en el pensamiento y la mentalidad de la población elementos de violencia, de agresión, de atentado contra la propiedad y también contra la integridad de carácter físico y psicológico.

Requerimos repensar el rol de la familia al interior de sus hogares para orientar y formar a nuestros integrantes en torno a como se ha de sobre llevar las relaciones interpersonales y los fundamentos de respeto, solidaridad y honestidad.

Necesitamos reflexionar profundamente como sociedad hacia donde estamos conduciendo el destino y el futuro de estos jóvenes, de las nuevas generaciones.

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