Opinión

Agua para Ibarra

Fausto Giraldo

No es de ahora, el problema de la falta de suministro de agua potable viene desde hace varios años atrás, por periodos diversificados se suspende la provisión del liquido vital en varios barrios y comunidades, es por tanto una línea de acción emergente de gestión de la administración tanto de la ciudad como de su empresa de agua potable.

Si bien las zonas de recarga hídrica de los acuíferos La Carbonería, Guaraczapas, Yuyucocha y Santa Clara, sin considerar las de la ruralidad, son las principales fuentes que proveen de agua potable a la zona urbana de Ibarra, no es menos cierto que con el crecimiento demográfico por reproducción natal y el aumento vertiginoso de la migración extrajera ha hecho que se aplique una política permanente de racionamiento que impide o limita la convivencia y el normal desenvolvimiento de actividades familiares y productivas y ciertos sectores.

Existen aspectos que deben ser considerados como causas: el cambio climático y calentamiento global que ha modificado la temporalidad y por ende la reducción de lluvias que impiden la retención de aguas en las fuentes, la deforestación en las partes altas, quema de pajonales y otros factores con la intervención consciente o inconsciente de los habitantes, no conozco si se podría hablar del uso del agua en actividades mineras, la insuficiente construcción de tanques de almacenamiento y conservación de aguas, el inconsciente y desmedido uso o despilfarro del líquido vital, entre otros.

Hace varias décadas se impulsa un proyecto denominado “Pesillo Imbabura” que aplica a varios cantones de Imbabura y algunos de Pichincha, orientados principalmente al tema de riego y que, en unos y otros casos, podría servir para su tratamiento y posible conducción como agua potable, sin embargo, aun no se ha finalizado su ejecución y del cual se requiere un proceso de fiscalización serio.

Otro proyecto que ha quedado en el archivo es el denominado proyecto “Puruhanta” que tomaría como fuente el agua proveniente de la laguna del mismo nombre y podría beneficiar a Ibarra de manera significativa para el consumo humano y la agricultura, el Gobierno, pese a haber invertido tanto en los estudios actualización de los mismos y una auditoria, no se ha pronunciado al respecto, el Gobierno Provincial de Imbabura, competente en el área de riego al parecer tiene la información que podría servir de base para posibilitar su continuidad.

Somos aproximadamente doscientos mil habitantes, este es el acumulado de cientos de años de vida del cantón, a un ritmo de 2,3% de crecimiento poblacional cada año tendríamos un crecimiento de 4600 habitantes, sin contar el proceso migratorio que se radique en nuestra ciudad, lo que nos lleva a suponer la necesidad de pensar muy seriamente en este requerimiento vital, pues con toda la problemática mencionada a futuro los racionamientos serán mas constantes y abarcaran más sectores o quizá la totalidad.

Urge por tanto iniciar un proceso serio de análisis y formulación de proyectos como alternativas que permitan dotar de agua potable, para ello el municipio debería constituir una mesa político – técnica que integre a todos los actores involucrados en el ámbito, con una adecuada participación ciudadana y que se asignen los recursos necesarios e indispensables para la ejecución de una solución a largo aliento, recordemos que es muy claro el dicho “el agua es vida”, sin ella no tendremos ninguna opción de subsistir.

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